La paz de saber que no duermen solos
Regálales noches llenas de calma con un abrazo suave que les dé seguridad, y una fe sencilla que les enseñe que nunca están solos, ni siquiera en sus sueños.
Regálales noches llenas de calma con un abrazo suave que les dé seguridad, y una fe sencilla que les enseñe que nunca están solos, ni siquiera en sus sueños.
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Queremos que todos los niños del mundo conozcan a su Madre del cielo, que los cuida y protege. Tu compra nos ayuda a llevar ese abrazo a niños enfermos, en países en guerra, viviendo situaciones difíciles o sin nadie que pueda regalárselo.
OMYGOD nació de una necesidad real en casa. La idea vino de mi hija mayor, Olivia, que con 5 años, pasaba por una etapa difícil de pesadillas constantes y un día me pidió algo que me dejó alucinada: un peluche de la Virgen para sentirse protegida. Al darnos cuenta de que no existía nada igual en el mercado, supimos que teníamos que hacerlo realidad.
Creemos que se puede aprender a confiar en Dios desde lo cotidiano: un abrazo antes de dormir, un momento de calma o la sensación de que alguien les cuida. Con nuestros peluches, queremos ofrecer a los más pequeños la seguridad de que nunca están solos. Es una forma sencilla y tierna de acercarles a la fe de una manera bonita y cercana.
Saber que Dios les quiere les hace sentir valiosos y únicos, formando poco a poco personas más libres y capaces de amar.
La fe actúa como un abrazo invisible que devuelve la calma, haciendo que las pesadillas ya no asusten tanto al tener a quién pedir protección.
Sienten que una presencia cercana les acompaña siempre, dándoles una fuerza interior en el colegio, en la oscuridad o en los días difíciles.
Viven la fe como una relación natural que les da esperanza ante la confusión y les enseña a perdonar a los demás al sentirse ellos mismos perdonados.
Experimentan una paz interior y una felicidad que brota desde dentro, les hace brillar y no dependen de cosas materiales.
Aprenden a ser buenos y a compartir de forma natural, no porque sea una lección o una obligación, sino porque lo sienten en el corazón.
Juan 19:27
Cada sonrisa nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos. Gracias por compartir estos momentos tan especiales con nosotros.
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